sábado, 28 de abril de 2012

¡SÍGUEME!

¡Sígueme! Es una palabra fuerte. Una orden y una invitación. Es una invitación que Jesús te hace. Confía, entrégate a Aquel que dio la vida por amor y ahora vive para siempre. ¡Síguelo! y tus lágrimas se volverán alegría.
Seguirte, Jesús, es dejarme consolar por el Espíritu de Dios. Es dejar que tu energía venza mi fragilidad. Es abrir mi corazón a la esperanza y al gozo que solo tú puedes dar.
¿Qué es lo que te ata y te impide ponerte en marcha?
¿Qué crees que puedes hacer si quieres imitar a Jesús?
¿Te vas a rajar si descubres que lo que quiere de ti va a suponer esfuerzo?
si te decides a seguirle, no intentes seguirle a medias.

2 comentarios:

  1. Pidan por mi también, si no es mucho pedir, estoy en discernimiento...y me han dicho que vaya a verlas... pero ellas están en España y yo en Perú, el camino está llendo de dificultades...económicas... pero si aquella es mi casa, El se encargará de todo!!! Gracias, y un abrazo!!!

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  2. Desde luego que también pedimos por ti, Inés María. Especialmente hoy, pedimos por todas las personas que se sienten llamadas a una vida de mayor entrega, pero que tienen miedo a dar el paso definitivo. Las puertas de nuestra casa están abiertas, pero tal vez, deberías de buscar alguna comunidad de vida monástica más cercana a tu ciudad. Aunque cada comunidad es una familia con una organización y unas costumbres distintas, el carisma monástico es universal. Abandónate en el Señor y no te canses de buscar.
    Un abrazo

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