jueves, 7 de junio de 2012

NUESTRO CUERPO TAMBIÉN ORA

El ser humano está formado por cuerpo y alma, no podemos separar estos dos aspectos, es imposible en nuestra vida espiritual. Por lo tanto, cuando nos ponemos a hacer oración, nuestro cuerpo también participa de nuestra disposición interior. Así que hoy, tomando como referencia el Youcat, vamos a hablar de la expresión corporal durante la oración.
Con el lenguaje del cuerpo, los cristianos ponen su vida ante Dios: Se postran ante Dios. Unen sus manos en la oración o las extienden (postura del orante). Hacen la genuflexión o se arrodillan ante el Santísimo Sacramento. Escuchan el Evangelio de pie. Meditan sentados.

Ø La postura de estar de pie ante Dios expresa respeto (uno se pone en pie cuando entra alguien de más categoría), y al mismo tiempo atención y disponibilidad (uno está dispuesto a ponerse inmediatamente en camino). Si al mismo tiempo se extienden las manos para alabar a Dios (postura del orante), se adopta el gesto original de la alabanza.

Ø Sentado ante Dios el cristiano escucha en su interior, deja resonar la Palabra en su corazón (Lc 2,51) y la medita.
Ø De rodillas el hombre se hace pequeño ante la grandeza de Dios. Reconoce su dependencia de la gracia de Dios.
Ø Postrándose el hombre adora a Dios.
Ø Juntando las manos el hombre se recoge frente a la dispersión y se une a Dios. Las manos enlazadas son también el gesto originario de la petición.

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