jueves, 5 de julio de 2012

CONOCER A SAN BENITO

A veces las vidas de los santos nos parecen narraciones tan bellas como inalcanzables, pensamos que en pleno siglo XXI es imposible realizar las proezas que ellos realizaron en su época. Voy a publicar una serie de entradas para conocer mejor a San Benito; para ello, primero voy a poner un texto del libro II de los Diálogos de San Gregorio, que es como una biografía del Santo, y después vamos a comprobar qué tiene que ver ese pasaje con nuestra vida cotidiana.
"La nodriza de Benito, pidió a las vecinas que le prestaran una criba para limpiar el trigo. Dejóla incautamente sobre la mesa y fortuitamente se quebró y quedó partida en dos trozos. Al regresar la nodriza, empezó a llorar desconsolada, viendo rota la criba que había recibido prestada. Pero Benito, joven piadoso y compasivo, al ver llorar a su nodriza, compadecido de su dolor, tomó consigo los trozos de la criba rota e hizo oración con lágrimas. Al acabar su oración encontró junto a sí la criba tan entera, que no podía hallarse en ella señal alguna de fractura. Al punto, consolando cariñosamente a su nodriza, le devolvió entera la criba que había tomado rota. El hecho fue conocido de todos los del lugar. Y causó tanta admiración, que sus habitantes colgaron la criba a la entrada de la iglesia, para que presentes y venideros conocieran con cuánta perfección el joven Benito había dado comienzo a su vida monástica."
¿Qué tiene que ver con mi vida?

La criba rota 
La imagen de la criba, que puede parecer un cuento infantil tras una lectura rápida, a mí me recuerda a la historia de nuestro camino espiritual. En la criba rota se describe por medio de una imagen nuestra alma, cuando por el pecado hemos roto nuestra relación con Dios. Hasta este momento formábamos un solo cuerpo con Él o con nuestra comunidad; pero un pecado grave, privado o público, ha roto nuestra unión con Dios o con nuestros hermanos. En este momento podemos llorar apenadas del mismo modo que la nodriza lo hace, nos parece que aunque nos reconciliemos con Dios a través del sacramento de la penitencia, será como pegar esa criba, seguirá sirviendo, pero ya no será exactamente igual que antes. Del mismo modo nos parece que después de haber caído tan bajo, ya nunca volverá a ser igual nuestra intimidad con el Señor. Sin embargo Benito nos da la solución a nuestra desesperación: orar, orar con lágrimas y es el mismo Dios el que se encarga de obrar el milagro, de unirnos a Él y formar una sola cosa, nuestra alma se recompone, como la criba, y nos hace crecer en unión con Dios, como a Benito. 
Solo Dios puede restaurar nuestra alma.




2 comentarios:

  1. Gracias por este comentario, todas las monjas y religiosas deberíamos leerlo. Que Dios siga bendiciendo tu trabajo que tanto bien nos hace. Rezo por ti y la Comunidad.

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