miércoles, 31 de octubre de 2012

MI VOCACIÓN

¡Qué hermoso es saber que Jesús te busca, se fija en ti y con su voz inconfundible te dice también a ti: «Sígueme»! (cf. Mc 2,14). (Benedicto XVI en la JMJ, Madrid, 2012)
Hoy hace ocho años que ingresé en el monasterio, y aunque este tiempo es tan solo una gota en el inmenso océano de la vida quiero reflexionar sobre el don de la vocación desde mi experiencia.
Recuerdo perfectamente aquel día...los nervios, la alegría, pero sobre todo siento un escalofrío al recordar el evangelio de aquel 31 de octubre de 2004.
Era el pasaje de Zaqueo, lo había escuchado miles de veces antes de aquel momento, sin embargo, aquel día ese pasaje me parecía que era la primera vez que lo escuchaba, que era una novedad en aquel momento decisivo de mi vida. Entonces veía la entrada en el monasterio como la culminación a la llamada que había recibido del Señor, ahora sé que tan solo empecé a recorrer el camino que Dios me indicaba.
Al igual que Zaqueo yo sentía que la invitación del Señor a seguirlo partía de Él, tal vez yo me había subido a un árbol para verlo mejor, pero nunca imaginé que me miraría así y que querría entrar a mi casa y comer conmigo. Jesús me miró de forma diferente a como lo hacían las otras personas y en esa mirada irresistible me sentí amada.
Como Zaqueo me di cuenta de que la forma de vivir que hasta entonces tenía era absurda y sin sentido, y sentí la necesidad de buscar algo que pudiera satisfacer mis ansias de felicidad.

domingo, 28 de octubre de 2012

QUIERO SER COMO BARTIMEO

Quiero ser como Bartimeo para... reconocer mi ceguera.
Quiero ser como Bartimeo para... ser humilde y pedir limosna a los demás.
Quiero ser como Bartimeo para... gritar que necesito tu ayuda.
Quiero ser como Bartimeo para... que no me deje influir por todo el ruido que me rodea.
Quiero ser como Bartimeo para... saltar de alegría cuando me llamas.
Quiero ser como Bartimeo para... abandonar el manto de las cosas materiales que me ahogan.
Quiero ser como Bartimeo para... acudir a ti con confianza.
Quiero ser como Bartimeo para... para seguirte de todo corazón.

¡Señor, que pueda ver!
Bartimeo nos da una gran lección sobre cómo debemos actuar en nuestra vida diaria. Hemos  de reconocer sin miedo que somos cristianos, que necesitamos de Cristo para que nos cure nuestra ceguera. Como él, debemos  acudir con confianza a la confesión, abandonando todo lo que nos impide seguir radicalmente al Señor.

lunes, 22 de octubre de 2012

HOY QUIERO DARTE LAS GRACIAS...

Hoy celebramos la memoria del Beato Juan Pablo II, cualquiera de los que hemos tenido la oportunidad de escuchar sus palabras o leer sus escritos, sentimos un fuerte escalofrío al recordarlo.



Hoy es un día mejor, el cielo tiene color 
en el aire se respira el amor 
hay una nueva ilusión 
que llena mi corazón 
en mi mundo se ha borrado el temor 
te entrego en esta canción 
las palabras de mi corazón. 

Hoy quiero darte las gracias por darme esperanza 
y poder caminar junto a ti 
y por ayudar con el alma y brindarme confianza 
por darme fuerzas para seguir 
que más te puedo decir 
hoy puedo soñar y reír 

Gracias a ti, a ti, a ti 

Me has enseñado a vivir a no olvidar ser feliz 
a cada día el amor compartir 
te entrego en esta canción 
las palabras de mi corazón

Hoy quiero darte las gracias por darme esperanza 
y poder caminar junto a ti 
y por ayudar con el alma y brindarme confianza 
por darme fuerzas para seguir 
que más te puedo decir 
hoy puedo soñar y reír 

Gracias a ti, a ti, a ti ...

viernes, 19 de octubre de 2012

¡ENAMÓRATE!

¡Enamórate !
Nada puede importar más
que encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse de Él
de una manera definitiva y absoluta.
Aquello de lo que te enamoras 
atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.
Será lo que decida qué es
lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces,
lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.

¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.


Pedro Arrupe, sj.

martes, 16 de octubre de 2012

CREO EN DIOS

Creo en Dios Padre todopoderoso. Lo creo y lo vivo. Soy sacerdote, y, por ello, ministro del Señor. Y también, parafraseando a san Agustín, soy cristiano. No estoy por encima de los demás, sino que con ellos comparto la fe y la vida. Y mi fe no se distingue de la suya.
Una vez pregunté a un niño de cinco años dónde estaba él hacía cinco años y medio; y me dijo: «En la tripota de mamá»; y le pregunté: «¿Y hace seis?» No supo contestarme. Le dije: «En la tripota de Dios. Si Dios no te hubiera querido antes, y no hubiera soñado con crearte, tú no estarías aquí».
Puedo decir con mi vida que Dios Padre siempre me ha cuidado. Siempre me ha perdonado los pecados, y siempre me ha acogido. ¡Él es fiel!, y esta verdad de la fe me da fuerzas para vivir el ministerio. La vida y el ministerio me han enseñado mucho; a abajarme, a no querer ser el dueño de mi vida, a dejar a Dios ser Dios. Puedo también decir que, cuando, por unas cosas u otras, he prescindido de Él en mis decisiones, Él se las ha arreglado para que se hiciese su voluntad, siempre mejor que la mía.
Reconozco que todo lo que tengo es suyo: mis padres, la vida, el universo, mis dones particulares, la Iglesia, la comunidad. Creo que me quiere un montón, y así se lo cuento a los demás; a veces, hasta lo siento y me emociona. Este verano, junto con unos jóvenes, haciendo una experiencia de misión, nos veíamos inundados por su amor a nosotros y a las personas con las que tratábamos. No creíamos en Dios, lo sentíamos, lo experimentábamos.
En tres palabras: ¡Dios está vivo!

Javier Igea- sacerdote. Extraido de Alfa y Omega nº 802

jueves, 11 de octubre de 2012

AÑO DE LA FE

Hoy ha comenzado el año de la fe, reflexionemos sobre lo que es para nosotros la profesión de fe.

sábado, 6 de octubre de 2012

EL AMOR HACE LA UNIDAD

El pasado 3 de octubre, después de una larga pero paciente y tranquila agonía, nuestra hermana Mª Trinidad (Arsenia) pudo contemplar cara a cara a quien en esta vida sirvió ardientemente.
Arsenia nació en un pequeño pueblo de la provincia de Cuenca, los primeros años de su vida no fueron fáciles, pues la guerra civil estalló cuando ella apenas tenía cinco años y sufrió su crueldad. A los ocho años de acabar la guerra, cuando ella aún no había cumplido los 16, quedó huérfana de padre. Poco después mostró a su familia su deseo de ser monja, y aunque eran profundamente cristianos, le dijeron que tenía que esperar a la mayoría de edad, que entonces era a los 21 años. Al manifestar al párroco de su pueblo que quería consagrarse a Dios, éste la guió al monasterio benedictino de Cuenca, que por aquel entonces estaba agonizando: quedaban pocas monjas, no tenían esperanza de vocaciones, como consecuencia de la guerra vivían muy pobremente y los visitadores ya se habían planteado la idea de cerrarlo definitivamente.
Nuestra hermana ingresó en el monasterio tomando el nombre de Mª Trinidad y marchó a Alba de Tormes a realizar el noviciado, allí profundizó en la Regla benedictina, que pondría en práctica a lo largo de su vida. Al regresar a Cuenca se entregó definitivamente al Señor por medio de la profesión monástica.
Trabajadora incansable, pacificadora, familiar y entregada,  le encantaba cuidar las plantas y endulzar la vida a sus hermanas con sus postres y dulces. Fue hospedera, consejera, subpriora, ayudante en el noviciado, mayordoma..., y vio cómo la comunidad renacía hasta llegar a ser más de 45 hermanas.

viernes, 5 de octubre de 2012

SOLO TÚ

Porque nuestros proyectos se desmoronan y fracasan
y el éxito no nos llena como ansiamos.
Porque el amor más grande deja huecos de soledad,
porque nuestras miradas no rompen barreras,
porque queriendo amar nos herimos,
porque chocamos continuamente con nuestra fragilidad,
porque nuestras utopías son de cartón
y nuestros sueños se evaporan al despertar.

Porque nuestra salud descubre mentiras de omnipotencia
y la muerte es una pregunta que no sabemos responder.
Porque el dolor es un amargo compañero
y la tristeza una sombra en la oscuridad.
Porque esta sed no encuentra fuente y nos engañamos con tragos de sal.
Al fin, en la raíz, en lo hondo, sólo quedas Tú.

Sólo tu Sueño me deja abrir los ojos,
sólo tu Mirada acaricia mi ser,
sólo tu Amor me deja sereno,
sólo en Ti mi debilidad descansa
y sólo ante Ti la muerte se rinde.
Sólo Tú, mi roca y mi descanso.


martes, 2 de octubre de 2012

GRACIAS POR MI ÁNGEL DE LA GUARDA




Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuenta todos mis pasos.
En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.
Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.
Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.
En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.

lunes, 1 de octubre de 2012

SANTA TERESA DE LISIEUX

"La rodeó y enseñó, la guardó como a la niña de sus ojos. Como el águila extendió Él sus alas y la cogió y la llevó sobre sus plumas. Sólo Dios fue su guía"

Hoy celebramos la memoria de Santa Teresita. Muchos piensan que es una niña con una espiritualidad ñoña e inmadura, ya que entró en el monasterio con quince años y murió a los veinticuatro. Cuando tenía dieciséis años leí por primera vez su Historia de un Alma, un libro que he releído varias veces y que tengo bastante subrayado, su historia me ayudó a recorrer el camino de mi discernimiento vocacional. Sta Teresita, con su testimonio, acercó el ideal de santidad a todas las personas.
"Durante mucho tiempo me he preguntado por qué tenía Dios preferencias, por qué no recibían todas las almas las gracias en igual medida. Me extrañaba verle prodigar favores extraordinarios a los santos que le habían ofendido, como san Pablo o san Agustín, a los que forzaba, por así decirlo, a recibir sus gracias; y cuando leía la vida de aquellos santos a los que el Señor quiso acariciar desde la cuna hasta el sepulcro, retirando de su camino todos los obstáculos que pudieran impedirles elevarse hacia él y previniendo a esas almas con tales favores que no pudiesen empañar el brillo inmaculado de su vestidura bautismal, me preguntaba por qué los pobres salvajes, por ejemplo, morían en tan gran número sin haber oído ni tan siquiera pronunciar el nombre de Dios... Jesús ha querido darme luz acerca de este misterio. Puso ante mis ojos el libro de la naturaleza y comprendí que todas las flores que él ha creado son hermosas, y que el esplendor de la rosa y la blancura del lirio no le quitan a la humilde violeta su perfume ni a la margarita su encantadora sencillez... Comprendí que si todas las flores quisieran se rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral y los campos ya no se verían esmaltados de florecillas... Esto mismo sucede en el mundo de las almas, que es el jardín de Jesús. El ha querido crear grandes santos, que pueden compararse a los lirios y a las rosas; pero ha creado también otros más pequeños, y éstos han de conformarse con ser margaritas o violetas destinadas a recrear los ojos de Dios cuando mira a sus pies. La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que él quiere que seamos..."

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